Flujo de trabajo principal
Pasos numerados para una conversión limpia
Trabaja desde la imagen hacia afuera: prepara primero la fuente, construye después el relieve y, por último, valida la malla exportada antes de enviarla a cualquier otro sitio.
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1
Prepara la imagen
Usa un PNG de alto contraste con el sujeto separado del fondo. Para ilustraciones en relieve, las áreas blancas o claras pueden representar regiones más altas, mientras que las áreas oscuras representan regiones más bajas; invierte la imagen si eso coincide con el resultado que buscas. Elimina el relleno transparente y las marcas aisladas que podrían crear geometría no deseada.
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2
Establece la forma y la profundidad
Sube la imagen y elige una conversión de estilo relieve o mapa de alturas. Establece el ancho y la altura generales, y luego elige un grosor o una altura de relieve moderados. Una superficie de base plana suele ser más fácil de imprimir e inspeccionar que una superficie flotante sin base.
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3
Genera e inspecciona la malla
Crea el STL, gíralo y comprueba la silueta desde el lateral y desde el frente. Busca picos causados por píxeles aislados, escalonamientos alrededor de las curvas, áreas del fondo ausentes y detalles que desaparezcan cuando el modelo se visualice en su tamaño previsto.
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4
Compruébalo en un laminador
Abre el STL en tu laminador y confirma la orientación, las dimensiones, el estado de la malla, los soportes y las capas estimadas. Previsualiza las primeras capas y las superficies superiores en lugar de confiar únicamente en la miniatura del modelo.
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5
Exporta el archivo final
Conserva el STL comprobado como una copia final independiente. Si cambias la imagen, la profundidad, la escala o los ajustes de suavizado, genera una nueva versión y repite las comprobaciones visuales y en el laminador en lugar de asumir que la validación anterior sigue siendo válida.